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Google y sus patentes: ¿malas noticias para la usabilidad?

Las patentes de diseño en la web, como la conseguida por Google en los últimos días, pueden ser negativas no sólo para los responsables de sitios web sino también para todos los usuarios que las utilizamos.

Leía la semana pasada en Menéame que Google ha conseguido la patente del diseño de su home (página inicial). Mucho se ha escrito ya sobre las patentes (los casos del software y los medicamentos son, valga la expresión, “sangrantes”), aunque podríamos decir como resumen que, si bien en teoría existen para proteger las ideas originales y a sus creadores, en la práctica se convierten en un obstáculo a la innovación:

La creencia que sustenta la necesidad de las patentes y los derechos de autor es que, si no se les da una protección, el creador no va a innovar. “Pero debería ser algo obvio que es la competencia, y no el monopolio de ideas, lo que sustenta la creación”, añade el economista.

El problema añadido es que, en este tipo de patentes, existe un factor negativo más, y es el que afecta a la usabilidad de las aplicaciones web.

 Esquema de la página inicial de Google

Es innegable que muchos de los estándares de facto en Internet provienen de ciertos portales representativos como son Amazon, Ebay y, sobre todo, Google; si un diseñador tiene que crear un sitio web de comercio electrónico, de subastas, o un buscador esas son sus referencias, y antes de crear una interfaz totalmente nueva seguramente se inspirará (cuando no copie directamente) esas otras páginas.

Esto tiene como efecto positivo (si no es la causa) que los usuarios ya saben cómo utilizarlas, y no necesitan aprender cómo funciona cada una de ellas, para lo cual probablemente no tengan suficiente tiempo y/o interés.

Pero ¿qué ocurre si Google y otros sitios web empiezan a patentar y a hacer valer sus derechos sobre esos diseños? Los responsables de sitios web similares podrán optar por pagar los correspondientes derechos por utilizarlos, o bien tendrán que crear una interfaz totalmente distinta. Y esas son las malas noticias: cada sitio web tendrá entonces un aspecto y/o funcionamiento diferentes, y los usuarios tendrán que aprender cómo funciona cada uno de ellos.

Teóricamente esas nuevas interfaces podrían ser mejores que las existentes, pero pocas veces las mejoras se consiguen a través de una ruptura radical con lo existente sino que habitualmente provienen de mejorar lo que ya funciona.

Parece, pues, que en este caso los efectos negativos de las patentes no serían únicamente para los desarrolladores sino también para los usuarios, es decir, todos nosotros.

¿Cómo nos afectarán en la práctica esas patentes?

Bur(r)ocracia legal: ponlo por si acaso

Hace poco, en una de esas sesiones de navegación aleatorias que todos realizamos de vez en cuando, acabé leyendo una curiosa noticia sobre un conflicto legal relacionado con marcas de papel higiénico, con párrafos tan interesantes como este: Según los…

Una balanza con papel higiénicoHace poco, en una de esas sesiones de navegación aleatorias que todos realizamos de vez en cuando, acabé leyendo una curiosa noticia sobre un conflicto legal relacionado con marcas de papel higiénico, con párrafos tan interesantes como este:

Según los demandantes, dicha marca resultaba violatoria de la legislación andina sobre propiedad industrial toda vez que constituye un signo descriptivo que da a conocer al público consumidor las características propias del producto: dos rollos de papel higiénico contenidos en uno.

No deja de ser divertido que los litigios legales lleguen hasta la denominación que le podemos dar al material que usamos para tan higiénica tarea.

Pero no nos engañemos; en el entorno de las nuevas tecnologías no nos libramos de tales farragosidades jurídicas. De hecho, son peores, ya que frecuentemente provienen de personas y organizaciones que nadan (¿naufragan?) en un medio que apenas conocen pero al que intentan aplicar usos y hábitos de las “viejas tecnologías” (valga la expresión).

‘Este mensaje va dirigido a su destinatario’ (¡no me digas!)

No me refiero únicamente al sinsentido de equiparar la copia de contenidos digitales con un robo, que probablemente sea el que más conocemos. Sin ir tan lejos, casi todos habremos recibido algún correo electrónico que incluye un texto al final, muchas veces en varios idiomas, parecido a este:

Este mensaje va dirigido, de manera exclusiva, a su destinatario y contiene información confidencial cuya divulgación no está permitida por la ley. [bla, bla, bla..] . En caso de haber recibido este mensaje por error, le rogamos que, de forma inmediata, nos lo comunique mediante correo electrónico y proceda a su eliminación, así como a la de cualquier documento adjunto al mismo. Asimismo, le comunicamos que [más bla bla bla]….

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Microsoft, su buscador y las patentes: ¡qué morro!

Tras una fase de pruebas, Microsoft ha lanzado su nuevo buscador. Para empezar, el nombre es confuso; su dirección es Live.com, y parece que ese es el nombre que se está extendiendo. Sin embargo, el nombre oficial (el que aparece…

Tras una fase de pruebas, Microsoft ha lanzado su nuevo buscador. Para empezar, el nombre es confuso; su dirección es Live.com, y parece que ese es el nombre que se está extendiendo. Sin embargo, el nombre oficial (el que aparece en la página), parece ser Live Search (bajo la marca Windows Live).

Siempre es problemático utilizar un nombre que no coincide con la URL; los usuarios acaban ignorando el nombre oficial y usando directamente la URL para referirse al sitio. Además, no cabe duda de que los usuario se resistirán a utilizar el término “Windows” para un servicio web, que por definición no está sujeto a ningún sistema operativo en particular. ¿Pretende Microsoft “windowizar” Internet? Aunque eso es otra historia; veamos su interfaz.

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