Los juguetes menos vendidos de la temporada
Y es que no son precisamente los "clicks" más populares del mercado

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Y es que no son precisamente los "clicks" más populares del mercado

Para la nueva portada del sitio web he utilizado dos técnicas que deberían ser conocidas por cualquiera que se dedique al diseño de webs.
He dedicado los últimos días a crear una nueva home para este mi sitio web personal con el objetivo de simplificar un tanto su contenido y clasificar la información disponible en tres grandes grupos: quién soy, qué hago, y qué escribo. También quería que su diseño reflejara en cierto modo a lo que me dedico, dándole un aspecto parecido al de un boceto o prototipo.
Sin embargo, la parte más interesante del nuevo diseño ha sido la posibilidad de utilizardos técnicas que facilitan que la página sea usable y accesible para el máximo número posible de usuarios: 'responsive design' y 'unobtrusive JavaScript'.
Hoy verás este texto en decenas de blogs. Si estás de acuerdo con él, reprodúcelo y/o enlázalo donde consideres oportuno.
Ante la previsible aprobación de la polémica “Ley Sinde”, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando –como hicimos en el Manifiesto de 2 de Diciembre de 2009- nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet.
En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros. Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks.
En todo caso insistimos en estos razonamientos:
Sobre la publicación, en una conocida revista online, de un artículo proponiendo heurísticas de usabilidad basadas en la investigación psicológica.
La popular revista online UX Magazine ha publicado un artículo mío sobre heurísticas de usabilidad psicológicas. El artículo es una adaptación de una entrada reciente de este blog, y ha sido una alegría triple: por la publicación en sí, porque ha sido por iniciativa de la propia revista, y porque es señal de que puede merecer la pena el esfuerzo de escribir en inglés (cosa que empezaba a dudar).
Psychological Usability Heuristics (UX Magazine)
Para los que no hayan leído el artículo (o tengan alguna dificultad con el inglés), en él se propone tomar como referencia una lista de hallazgos psicológicos relacionados con el diseño de interfaces recopilados por Susan Weinschenk, y convertirlos en principios que pueden ser utilizados a la hora de realizar evaluaciones heurísticas de usabilidad. Se incluye también una hoja de cálculo que facilitaría su uso en evaluaciones reales.
Crear una nueva versión de un clásico es arriesgado, peligroso, y a menudo tiene como consecuencia que nos hagamos una pregunta: ¿era necesario?
Me entero de que anoche se estrenó una adaptación de una de las mejores comedias que servidor ha tenido la ocasión de disfrutar en televisión: Cheers. No tuve el gusto la oportunidad de sufrirla verla, pero las críticas parecen confirmar lo que podíamos esperar:
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso, además, son aplastantes:
Una película recién estrenada demuestra que la tecnología suele dar sus mejores resultados cuando se convierte en un factor que mejora la experiencia de usuario, y no cuando se convierte en la principal protagonista.
Hace poco he tenido ocasión de disfrutar de la película "El origen del planeta de los simios"; y digo "disfrutar" porque la película es una agradable sorpresa en un verano normalmente caracterizado por títulos dirigidos al público infantil, y salas de cine dirigidas al público acostumbrado a la climatología polar.
Algunas de las críticas destacan de ella sus efectos especiales, pero el mérito de la película es que estos se integran naturalmente dentro de la historia y la complementan; es decir, la tecnología está al servicio de la historia o, casi podríamos decir, de la experiencia del usuario, y no al revés como ocurre con algunos títulos que seguramente todos tenemos en mente; deberían tomar nota muchos desarrolladores de interfaces de usuario, y especialmente, de páginas web.
De hecho, la primera mitad de la película resulta más interesante que la segunda, en la que toman mayor protagonismo las escenas de acción; con todo, esa segunda mitad más comercial no consigue estropear el conjunto, cosa que sí ocurre en otros remakes como La Guerra de los Mundos o Soy Leyenda.
Desde que empezaron a tomar protagonismo los efectos digitales en el cine y, especialmente, los actores virtuales, nos hemos preguntado en qué momento estos superarían a sus homólogos de carne y hueso. Pues bien, parece que el momento ha llegado, si bien es cierto que en este caso el protagonista digital no es humano sino un chimpancé (de nombre César) que, gracias a una tecnología bien utilizada, consigue una interpretación emocionante que destaca por encima de la de los protagonistas humanos.
Además, los guiños a la película a la que preceden son sutiles: el protagonista jugando con una pequeña réplica de la Estatua de la Libertad; una televisión en segundo plano que está mostrando el lanzamiento de la misión espacial en la que viajan los protagonistas de la primera película; etc. Es posible incluso que los responsables del título de la película (y de los tráilers) le haya hecho un flaco favor al querer "vender" algo que la película no es: el que resulte ser el origen del Planeta de los Simios no es el interés principal de la historia, sino un detalle casi anecdótico.
Así que, independientemente de que seas un fan o no de la película original, o de los efectos digitales, te recomiendo que la veas porque es una historia que merece la pena por sí misma. Ahora sólo cabe preguntarse: ¿veremos algún día a un actor digital nominado para un Oscar?
Si creéis que los problemas de la política son algo novedoso, leed lo que escribía hace unos 2.400 años el filósofo griego.
"Lo mismo que se lleva a los potros adonde hay ruidos y barullo con el fin de comprobar si son espantadizos, igualmente hay que enfrentar a nuestros hombres, cuando son jóvenes, con cosas que provoquen temor y luego introducirlos en los placeres. Con ello los probaremos mucho mejor que al oro con el fuego y comprobaremos si el examinado se muestra incorruptible y decente en todas las situaciones, buen guardián de sí mismo y de la música que ha aprendido, y si se comporta siempre con arreglo a las leyes del ritmo y la armonía; si es, en fin, como debe ser el hombre más útil tanto para sí mismo como para la ciudad. Y al que, examinado una y otra vez, de niño, de muchacho y en su edad viril, salga airoso de la prueba, hay que instaurarlo como gobernante y guardián de la ciudad, concederle en vida dignidades y, una vez difunto, honrar sus despojos con los más solemnes funerales y su memoria con monumentos; pero al que no sea así hay que desecharlo. Tal me parece, Glaucón -concluí-, que debe ser el sistema de selección y designación de gobernantes y guardianes."
[…] Y así la ciudad nuestra y vuestra vivirá a la luz del día y no entre sueños, como viven ahora la mayor parte de ellas por obra de quienes luchan unos con otros por vanas sombras o se disputan el mando como si éste fuera algún gran bien. Mas la verdad es, creo yo, lo siguiente: la ciudad en que estén menos ansiosos por ser gobernantes quienes hayan de serlo, ésa ha de ser forzosamente la que viva mejor y con menos disensiones que ninguna; y la que tenga otra clase de gobernantes, de modo distinto.
Platón, La República (siglo IV a.C.)
#nolesvotes (consulta las preguntas frecuentes sobre #nolesvotes si tienes dudas)
… llegaría a la conclusión de que el problema del mercado inmobiliario no es la actual crisis económica ni el exceso de viviendas, sino que es la gente que deja que otros entren en su casa.
Porque la construcción no es simplemente una industria, sino que crea hogares que proporcionan un bienestar a los que los utilizan. Y si dejamos que las personas se visiten unas a otras para utilizar las cocinas, los aseos o los garajes ajenos, estaremos impidiendo que esas mismas personas contraten, construyan y paguen sus propias obras.
Y sí, es cierto que los propietarios ya pagaron (o siguen pagando) la construcción; pero no es menos cierto que hay otros que la están disfrutando de manera totalmente gratuita. Por tanto, deberíamos prohibir las visitas entre los ciudadanos; el que quiera una casa, que se la pague él.
Es cierto que imponer una medida así sería muy difícil de aplicar en la práctica; para compensarlo, adicionalmente se crearía un canon que pagarían todos los ciudadanos al comprar bicicletas, automóviles o incluso zapatos; porque, si bien es cierto que muchos de ellos los utilizarían para fines totalmente lícitos, no es menos cierto que también habría ciudadanos que utilizarían esos medios con el detestable propósito de desplazarse para disfrutar edificios ajenos.
Ese canon debería ser cobrado y administrado por una sociedad privada ya que, aunque es posible que los albañiles sean los que hacen el trabajo efectivo, no hay que olvidar que esa sociedad tendría antes el cometido de compensar a constructores, arquitectos, inmobiliarias, promotores y otros intermediarios. Y si quedara algo después de eso, también a los albañiles.
A continuación, sería necesario crear una ley contra los editores de planos, callejeros y guías turísticas que puede que no comentan ilegalidades directamente, pero sí facilitan que otros encuentren y se desplacen a esas construcciones que no son suyas y por las que no han pagado.
De cara al futuro, ante la previsión de que todas esas medidas no fueran suficientes, habría que estudiar otras acciones; por ejemplo, controlar todas las viviendas y cobrar el canon a los ciudadanos cada vez que salieran a la calle. No podemos dejar que desaparezca una industria tan importante como la de la construcción.
PS: Este escrito es ficción; cualquier parecido con la realidad es, por supuesto, pura coincidencia. Porque a nadie se le ocurriría algo así, ¿verdad?
Just one. But she would have to:
Si un experto en usabilidad tuviera que cambiar una bombilla, seguiría más o menos estos pasos: