Los juguetes menos vendidos de la temporada
Y es que no son precisamente los "clicks" más populares del mercado

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Y es que no son precisamente los "clicks" más populares del mercado

Usability: what we say we do; what we think we do; and what we really do. All in one image.

I know, I know; it's not very original but… I couldn't avoid it.
Crear una nueva versión de un clásico es arriesgado, peligroso, y a menudo tiene como consecuencia que nos hagamos una pregunta: ¿era necesario?
Me entero de que anoche se estrenó una adaptación de una de las mejores comedias que servidor ha tenido la ocasión de disfrutar en televisión: Cheers. No tuve el gusto la oportunidad de sufrirla verla, pero las críticas parecen confirmar lo que podíamos esperar:
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso, además, son aplastantes:
Sé que está muy visto, pero no me he podido resistir.
… llegaría a la conclusión de que el problema del mercado inmobiliario no es la actual crisis económica ni el exceso de viviendas, sino que es la gente que deja que otros entren en su casa.
Porque la construcción no es simplemente una industria, sino que crea hogares que proporcionan un bienestar a los que los utilizan. Y si dejamos que las personas se visiten unas a otras para utilizar las cocinas, los aseos o los garajes ajenos, estaremos impidiendo que esas mismas personas contraten, construyan y paguen sus propias obras.
Y sí, es cierto que los propietarios ya pagaron (o siguen pagando) la construcción; pero no es menos cierto que hay otros que la están disfrutando de manera totalmente gratuita. Por tanto, deberíamos prohibir las visitas entre los ciudadanos; el que quiera una casa, que se la pague él.
Es cierto que imponer una medida así sería muy difícil de aplicar en la práctica; para compensarlo, adicionalmente se crearía un canon que pagarían todos los ciudadanos al comprar bicicletas, automóviles o incluso zapatos; porque, si bien es cierto que muchos de ellos los utilizarían para fines totalmente lícitos, no es menos cierto que también habría ciudadanos que utilizarían esos medios con el detestable propósito de desplazarse para disfrutar edificios ajenos.
Ese canon debería ser cobrado y administrado por una sociedad privada ya que, aunque es posible que los albañiles sean los que hacen el trabajo efectivo, no hay que olvidar que esa sociedad tendría antes el cometido de compensar a constructores, arquitectos, inmobiliarias, promotores y otros intermediarios. Y si quedara algo después de eso, también a los albañiles.
A continuación, sería necesario crear una ley contra los editores de planos, callejeros y guías turísticas que puede que no comentan ilegalidades directamente, pero sí facilitan que otros encuentren y se desplacen a esas construcciones que no son suyas y por las que no han pagado.
De cara al futuro, ante la previsión de que todas esas medidas no fueran suficientes, habría que estudiar otras acciones; por ejemplo, controlar todas las viviendas y cobrar el canon a los ciudadanos cada vez que salieran a la calle. No podemos dejar que desaparezca una industria tan importante como la de la construcción.
PS: Este escrito es ficción; cualquier parecido con la realidad es, por supuesto, pura coincidencia. Porque a nadie se le ocurriría algo así, ¿verdad?
Just one. But she would have to:
Si un experto en usabilidad tuviera que cambiar una bombilla, seguiría más o menos estos pasos:
Una tira cómica pone de relieve que diseñar interfaces sencillas es, en realidad, un proceso complejo.
Si diseñar interfaces fuera algo trivial, no existirían entonces las inconsistencias de las que hablaba (o, mejor dicho, dibujaba) Mauro Entrialgo en su blog hace ya algunos meses:
Ya véis: diseñar una interfaz no es simplemente poner botones para todas las funcionalidades del aparato, sino que debe tenerse en cuenta el modelo mental del usuario de ese sistema.
¿Y qué es el modelo mental? Pues no, no consiste en imaginarse a Adriana Lima, sino que es la imagen del sistema que tiene el usuario en su cabeza; o, dicho de otro modo, cómo cree que funciona; los problemas vienen cuando el modelo mental no se ajusta al funcionamiento real. Y todo eso teniendo en cuenta que ese modelo no depende únicamente del diseño de la interfaz, sino también de experiencias anteriores.
Por eso, el modelo mental en el caso de la televisión es sencillo y se ajusta a su funcionamiento: "quiero que el volumen esté más alto [o más bajo]: si pulso el botón 'subir', subirá el volumen [si pulso el botón 'bajar', bajará el volumen]". Cuando el modelo mental se corresponde con el funcionamiento del sistema, no hay problemas.
En el caso del ascensor la cosa se complica un poco: "quiero ir al piso X: si está por encima, pulso el botón 'subir'; si está por debajo, pulso el botón 'bajar'". Esto obliga al usuario a hacer el (pequeño) esfuerzo mental de traducir el piso al que quiere ir (su verdadera intención) a la acción de subir o bajar. El modelo mental se ajusta bastante bien al funcionamiento del ascensor, en este caso muy reforzado por experiencias anteriores. Pero si nos encontráramos por primera vez ante un panel de botones de un ascensor, ¿tendríamos claro que el botón "bajar" es para ir hacia abajo, y no para que el ascensor baje?
El caso de la calefacción es el más complejo y estoy seguro de que muchos de nosotros nos encontraríamos con problemas ante un mando así. A no ser que tengas experiencias anteriores con sistemas parecidos, el usuario podría aplicar un modelo mental similar al caso de la televisión: "quiero que suba [baje] la temperatura: si activo el sol=calor [nieve=frío], subirá [bajará] la temperatura". Una interpretación incorrecta que, encima, será difícil de detectar debido a que la respuesta del sistema subiendo o bajando la temperatura no es inmediata.
Lo más llamativo de muchas interfaces poco usables, como esta última, es que detectarlas puede ser más o menos difícil, pero corregirlas puede ser muy sencillo. En la calefacción, como decía el dibujante de Dilbert, sería mucho más sencillo que el usuario simplemente indicara la temperatura que desea, y fuera el sistema el que decidiera si necesita subir o bajar la temperatura.