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Correo electrónico: esperamos más de ti

Recuerdo cómo un compañero de trabajo, en medio de una conversación informal, se cuestionaba que habitualmente se incluya al correo electrónico dentro de las llamadas “nuevas tecnologías“, cuando es un sistema que tiene ya más de 40 años de existencia;…

Símbolo de la arrobaRecuerdo cómo un compañero de trabajo, en medio de una conversación informal, se cuestionaba que habitualmente se incluya al correo electrónico dentro de las llamadas “nuevas tecnologías“, cuando es un sistema que tiene ya más de 40 años de existencia; razón no le faltaba.

Aún así, tengo la impresión de que el correo electrónico, a pesar de ser una herramienta de trabajo y entretenimiento básica para muchos millones de personas, está todavía lejos de ser una tecnología totalmente desarrollada en todo su potencial.

Las novedades más llamativas suelen ser más cuantitativas que cualitativas, ofreciendo más espacio o mejores buscadores (como en el caso de GMail), útiles pero no revolucionarias.

Y no me refiero ya al problema del spam (que puede ser desde curioso para algunos a exasperante para otros muchos), sino a que lleva muchos años funcionando básicamente del mismo modo, sin incluir avances o mejoras dignas de grandes menciones. Puede que no las echemos en falta porque estamos ya muy acostumbrados a su funcionamiento, pero considero que todavía están por implementarse las mejoras definitivas que harán del correo electrónico una herramienta mucho más útil y potente. Estas son algunas de ellas.

“Para” y “Cc:” parecen lo mismo, pero no lo son

En la práctica, ambos campos son utilizados de modo indistinto, ya que su efecto es el mismo: el destinatario recibe el mensaje. Pero los campos de destinatario (“Para:”) y con copia (“Cc:”) deberían estar más diferenciados, sobre todo en la “bandeja de entrada” de los receptores del mensaje. Los mensajes en los que eres el destinatario directo reclaman, en principio, mucho más tu atención que aquellos de los que simplemente recibes una copia. ¿Y si los primeros aparecieran resaltados o, simplemente en bandejas de entrada diferentes?

Ahora mismo, al enviar un mensaje para múltiples personas, no pensamos demasiado si colocamos una dirección en un campo u otro. Pero conocer que la recepción va a ser diferente en cada caso, nos permitiría distinguir claramente las personas que realmente son los destinatarios de la información, de aquellos que únicamente tienen que estar al corriente.

Casi podríamos simplificarlo así:

  • Para: “tienes que leerlo” (y, posiblemente, contestar o hacer algo)
  • Cc: “tienes que saber que se ha enviado”

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Vaya con la protección contra el spam

No hace mucho me encontré con este correo en la bandeja de entrada de GMail: Curioso, ¿no? Un correo desde Yahoo.com, en el que la firma automática presume de the best spam protection around, y resulta que… ¡el propio correo…

No hace mucho me encontré con este correo en la bandeja de entrada de GMail:

Spam desde Yahoo.com

Curioso, ¿no? Un correo desde Yahoo.com, en el que la firma automática presume de the best spam protection around, y resulta que… ¡el propio correo es spam! (por si no se ve demasiado bien, la imagen inferior incluye precios de Viagra, Valium, etc.).

Debe de ser que la protección es únicamente para sus usuarios 😐

Es más; al intentar confirmar que el correo venía realmente desde Yahoo, descubro que GMail, junto a la dirección del remitente (arriba a la derecha), ha insertado dos pequeños mensajes:

Firmado por: yahoo.com | Enviado por: yahoo.com

Investigando un poco, averiguo que estos mensajes son consecuencia de la utilización de una tecnología denominada DomainKeys que, en pocas palabras, permite confirmar que el correo proviene realmente desde un determinado servidor y, de ese modo, facilitar la detección y eliminación de spam.

Aunque, como se comprueba en este caso, no existe todavía una panacea contra estos molestos mensajes. Como se explica en este blog, la autenticación del remitente es sólo un paso más en la lucha contra el spam.