(in English: Biggest Linux problem: it makes users think)
Leyendo este artículo sobre aplicaciones "sin rival" para Linux (visto en meneame.net), y sobre todo, leyendo los comentarios en ambas páginas, se da uno cuenta de cuál puede ser uno de los factores que juegan en contra de la expansión de Linux entre los usuarios menos expertos: Linux nos hace pensar. Sí, por paradójico que parezca, eso es un factor en contra; una idea similar la encontramos en otra área.
La usabilidad web
Uno de los mejores libros para introducirse en el mundo de la usabilidad web (y sin duda, uno de los más divertidos y entretenidos) es "No me hagas pensar", de Steve Krug.
En ese título se resume perfectamente el espíritu de la usabilidad web: el objetivo del diseño de un sitio en Internet debería ser que los usuarios encontraran la información que les interesa de un modo natural, sin tener que pensar cómo llegar a ella. Dicho de otro modo: si el usuario tiene que preguntarse cómo funciona tu sitio, es que tiene algún problema de diseño -el sitio, no el usuario
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Encontrar un ejemplo es fácil: el objetivo de alguien que visita una librería virtual es encontrar (y posiblemente comprar) un libro que le interese, no aprender cómo funciona ese sitio web. Dicho de otro modo: no aprenderá su funcionamiento mientras "se las apañe" y consiga su objetivo. Y lo que es más: en cuanto se vea en alguna dificultad seria, abandonará el sitio y probará en el de la competencia.

Windows nos hace pensar… poco
¿Cómo se aplica esa idea a la disyuntiva Windows/Linux para los usuarios menos experimentados? Al igual que en el ejemplo anterior, el objetivo final de un usuario normal no es instalar un sistema operativo, sino utilizar el ordenador para sus necesidades específicas: editar textos, navegar por Internet, etc. Normalmente elegirá el camino que le represente menos dificultades (que le haga pensar menos), y ese camino es, todavía en muchas ocasiones, instalar Windows.
Utilizar Windows implica "pensar poco": normalmente se elige e instala la última versión disponible, con pocas alternativas (Profesional Edition o Personal Edition en Windows XP), y diferencias apenas apreciables entre ellas. Adicionalmente, incluye "de serie" un navegador web (Internet Explorer); y la elección de Microsoft Office como paquete de ofimática ofrece pocas dudas; además, sabe que casi cualquier hardware va a ser compatible con Windows. Puede que Windows no sea la solución óptima para él, pero es la que resuelve sus necesidades con menos esfuerzo.
Linux nos hace pensar
¿Qué ocurre con Linux? No cabe duda de que tiene sus ventajas sobre Windows: técnicas, económicas e incluso éticas. Pero nos hace pensar; ahí van algunas decisiones necesarias:
- Para empezar, algunos usuarios de Linux adquieren su hardware en función de la mayor o menor compatibilidad con ese sistema.
- El gran dilema: ¿qué distribución instalar? Ubuntu, SuSE, Red Hat, …
- Hay varios entornos gráficos de escritorio: KDE, Gnome, …
- Casi cualquier tipo de aplicación para Linux tiene dos o más alternativas útiles.
- La actualización y mantenimiento de software y controladores puede llegar a ser complejo.
De ese modo, una de las grandes ventajas de Linux (sobre todo para servidores y/o usuarios avanzados: la disponibilidad de muchos desarrolladores y desarrollos) se convierte en un inconveniente: hay que elegir. Es fácil de comprobar viendo los comentarios en los sitios que citaba al principio: prácticamente para todas y cada una de las aplicaciones de la lista de 10 "imprescindibles" para Linux, hay algún comentario y opinión que ofrece o sugiere una distinta.
Y si la cosa es tan opinable para los usuarios más o menos entendidos, esta diversidad de distribuciones, entornos y herramientas para Linux puede llegar a ser abrumante para un usuario que necesita poco más que un entorno de ofimática y un navegador web.
Me imagino a algún defensor de Linux en esta situación: después de convencer a un conocido de las ventajas de instalar Linux en su PC, éste les interroga: vale, entonces ¿qué me instalo? La respuesta es sencilla si se trata de Windows, pero cuando hablamos de Linux, la contestación está muy lejos de ser trivial; como muestra, intenta buscar en Google cuál es la mejor distribución Linux.
¿Se puede hacer algo?
Esa es la cuestión; ¿qué se podría hacer para que la instalación de Linux requiriera menos decisiones ("pensar menos")? Muchas de las propuestas pasan por unificar esfuerzos y ofrecer alternativas claras, y eso es difícil en un entorno que es, por definición, tan abierto.
Para empezar, la elección de una distribución y un entorno de escritorio debería ser casi trivial; no podemos pedir a todos los usuarios que "se bajen y prueben" diferentes distribuciones y entornos, y que verifiquen si son compatibles o no con su hardware.
Por supuesto, sería más sencillo si hubiera una única elección en cada caso, pero, además de ser discutible si eso sería conveniente, sería tremendamente difícil unificar los diferentes desarrollos actuales. Al menos, debería estar claro qué se va a obtener en cada caso, y qué diferencias existen.
Un aspecto importante, la preinstalación de un determinado sistema operativo en los ordenadores nuevos, es un arma poderosa pero que pertenece más al mundo empresarial que al técnico, y se aparta de las cuestiones que estamos tratando.
Una vez instalado, el mantenimiento y actualización del software (y sobre todo, de los controladores de dispositivos) debería ser prácticamente automático, evitando al usuario las líneas de comandos, y mucho más, las compilaciones. Conseguir que funcionen puede llevar mucho tiempo, primero para encontrar la solución adecuada, y luego para aplicarla.
Se trataría, en resumen, de evitarle al usuario decisiones y tareas que no son percibidas como "su problema", y que entorpecen su verdadero objetivo, ya sea escribir informes, consultar su correo, o poder navegar por Internet.
Así de ¿sencillo?
Igual que en el mundo de la usabilidad web, un requisito para que Linux se extienda entre la gran mayoría de usuarios de ordenadores personales es, simplemente, que no les haga pensar. ¡Y para que los usuarios tengan que pensar poco, los desarrolladores tienen que pensar mucho!