Ya te diremos algo. O no.

Un resumen de mis experiencias buscando trabajo, y algunas conclusiones que extraigo; entre ellas, que algo está profundamente estropeado en nuestro mercado laboral.

Llevo bastante tiempo pensando en escribir este post; no lo había hecho todavía ante el temor de que no fuera la mejor carta de presentación para alguien que está buscando empleo. Sin embargo, un artículo que he leído recientemente sobre las dificultades de un responsable de seleccionar personal para un determinado perfil (UX designer) ha tocado mi fibra sensible, haciendo que me decida por fin a dar forma a este artículo y ofrecer un punto de vista, no opuesto, sino complementario.

Se trata, como no podía ser de otro modo, de un punto de vista personal y totalmente subjetivo; si alguien quiere ahorrarse los detalles, puede pasar directamente al último apartado: algo falla.

Antecedentes

Para que os hagáis una idea de mi situación, un brevísimo currículum: soy Ingeniero en Informática y tengo un máster universitario en Interacción Persona-Ordenador. Mi experiencia profesional es de 15 años en dos empresas (que he tenido que abandonar voluntariamente por diversos motivos), y en las que creo haber hecho un trabajo satisfactorio. Además, he mantenido mi faceta como desarrollador creando algunos proyectos personales, como diversas aplicaciones para Windows 8 publicadas en el Windows Store o una aplicación web de gestión; y he intentado fomentar mi lado investigador publicando artículos en revistas como UX Magazine o No solo usabilidad, o en congresos como Interacción.

No escribo esto porque sea especialmente diferente al CV que podáis tener cualquiera, sino para que os hagáis una idea de mi posición y mis posibilidades, y que no soy un recién titulado sin experiencia que ametralla a toda empresa viviente con currículums, o uno de esos supuestos parados “pasivos” de los que a veces hablan ciertos gobernantes que no han tenido la necesidad de buscar empleo en su vida. (more…)

Sobre peces y diseño emocional

Un ejemplo de cómo los diferentes niveles de diseño emocional se pueden tener en cuenta a la hora de diseñar cualquier elemento.

Hace algunos días me encontraba explicándole a alguien el procedimiento para introducir nuevos peces en un acuario (sí, ese es mi vicio húmedo), cuando me di cuenta de que probablemente el destinatario iba a olvidarlas rápidamente… Los pasos son, básicamente, estos:

  1. Introducir la bolsa con los peces dentro del acuario, sin abrirla.
  2. Pasados unos minutos, tomar una pequeña cantidad de agua del acuario e introducirla en la bolsa.
  3. Pasados unos minutos más, sacar los peces de la bolsa e introducirlos en el acuario; desechar el agua de la bolsa (no vaciarla en el acuario).

De algún modo, eso me hizo recordar los tres niveles de diseño emocional descritos por Donald Norman en su libro Emotional Design: visceral, conductual y reflexivo.

Las instrucciones, dadas de ese modo, tienen poco contenido emocional, lo que hace que perduren poco tiempo en la memoria. Únicamente se contempla el nivel intermedio de los tres, el conductual, y de manera poco profunda, proporcionando únicamente información sobre cómo hay que hacer las cosas. Nada más.

¿Sería posible modificar esas instrucciones para que afectaran a los otros niveles del diseño emocional, y fueran así de mayor impacto y mejor recordadas por los usuarios? Se me ocurrió entonces algo así…

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