Para muestra, un botón. O dos.

Un curioso detalle en el diseño de mi monitor, tan desagradable como evitable.

Os presento a mi monitor:

Mi monitor 

un LCD de 19″ panorámico, que se ve bastante bien. Pero tiene un pequeño (?) defecto; veamos los botones en detalle:

Detalle del monitor: botones 

¿Notáis algo raro? Efectivamente: el botón “abajo” está arriba, y el botón “arriba” está abajo.

Es posible estudiar teorías de diseño, de ergonomía, de usabilidad, pero muchas veces basta con usar el sentido común. Podéis imaginar lo difícil que resulta manejarse con botones así por los menús del monitor. Todo un reto que resultaría divertido como prueba de habilidad de un concurso, pero que es desesperante cuando quieres bajar el volumen.

Por mucho que lo pienso, no se me ocurre un motivo razonable para colocarlos así que no incluya algún tipo de sustancia ilegal consumida por los diseñadores del monitor. ¿Se os ocurre alguna motivación?

Sexo, Telecinco y arquitectura de información

Una clasificación de contenidos poco habitual para un sitio web de una cadena de televisión.

La arquitectura de información de una web es, en pocas palabras, el modo en que sus contenidos están estructurados y etiquetados. Uno de los primeros consejos en ese aspecto es utilizar una navegación que se adapte a los usuarios y no, por ejemplo, a la estructura interna de la propia organización.

Así que Telecinco lo lleva sin complejos a la práctica en su página web:

 Portada de telecinco.es, con la opción de navegación 'SEXO' destacada

Como véis, no han tenido problema en incluir directamente “SEXO” como una categoría principal de navegación junto a otras que eran más de esperar, como “PROGRAMAS”, “SERIES” e “INFORMATIVOS”, o algunas de contenido más críptico como “MITELE” o “GENTE 5”.

Resulta sorprendente que “SEXO” sea toda una sección en los contenidos de una cadena de televisión de las llamadas “generalistas”, pero es posible que sea consecuencia de un estudio de los intereses de los usuarios de la web ; ya sabemos para qué dicen que es Internet :).

Y si una de las ideas básicas detrás de toda estrategia web debe ser facilitar a los usuarios lo que les interesa y no lo que interesa a la propia compañía, ¿podemos criticar a Telecinco por algo así?

Google y sus patentes: ¿malas noticias para la usabilidad?

Las patentes de diseño en la web, como la conseguida por Google en los últimos días, pueden ser negativas no sólo para los responsables de sitios web sino también para todos los usuarios que las utilizamos.

Leía la semana pasada en Menéame que Google ha conseguido la patente del diseño de su home (página inicial). Mucho se ha escrito ya sobre las patentes (los casos del software y los medicamentos son, valga la expresión, “sangrantes”), aunque podríamos decir como resumen que, si bien en teoría existen para proteger las ideas originales y a sus creadores, en la práctica se convierten en un obstáculo a la innovación:

La creencia que sustenta la necesidad de las patentes y los derechos de autor es que, si no se les da una protección, el creador no va a innovar. “Pero debería ser algo obvio que es la competencia, y no el monopolio de ideas, lo que sustenta la creación”, añade el economista.

El problema añadido es que, en este tipo de patentes, existe un factor negativo más, y es el que afecta a la usabilidad de las aplicaciones web.

 Esquema de la página inicial de Google

Es innegable que muchos de los estándares de facto en Internet provienen de ciertos portales representativos como son Amazon, Ebay y, sobre todo, Google; si un diseñador tiene que crear un sitio web de comercio electrónico, de subastas, o un buscador esas son sus referencias, y antes de crear una interfaz totalmente nueva seguramente se inspirará (cuando no copie directamente) esas otras páginas.

Esto tiene como efecto positivo (si no es la causa) que los usuarios ya saben cómo utilizarlas, y no necesitan aprender cómo funciona cada una de ellas, para lo cual probablemente no tengan suficiente tiempo y/o interés.

Pero ¿qué ocurre si Google y otros sitios web empiezan a patentar y a hacer valer sus derechos sobre esos diseños? Los responsables de sitios web similares podrán optar por pagar los correspondientes derechos por utilizarlos, o bien tendrán que crear una interfaz totalmente distinta. Y esas son las malas noticias: cada sitio web tendrá entonces un aspecto y/o funcionamiento diferentes, y los usuarios tendrán que aprender cómo funciona cada uno de ellos.

Teóricamente esas nuevas interfaces podrían ser mejores que las existentes, pero pocas veces las mejoras se consiguen a través de una ruptura radical con lo existente sino que habitualmente provienen de mejorar lo que ya funciona.

Parece, pues, que en este caso los efectos negativos de las patentes no serían únicamente para los desarrolladores sino también para los usuarios, es decir, todos nosotros.

¿Cómo nos afectarán en la práctica esas patentes?